Probióticos para una boca sana: ¿milagro o cuento chino?

 

 

 

|Fotografía: Jules|

A principios del siglo XX el premio Nobel de Medicina Iliá Méchnikov averiguó el “secreto de la juventud” de los habitantes de los Balcanes: el yogur, y más concretamente, los probióticos que éste contiene. Los probióticos, según la OMS, son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, ejercen un efecto beneficioso sobre la salud del huésped (FAO, 2001). Sus beneficios se han demostrado en varios campos, especialmente en el tratamiento de desórdenes digestivos, pero ¿y en la boca? Si llenáramos nuestra boca de bacterias probióticas, ¿podríamos, por ejemplo, prevenir y curar la caries o las enfermedades de las encías? Vamos a contaros qué dice la ciencia al respecto.

 

En los últimos años ha habido un creciente interés por los probióticos ya que ayudan a mantener un equilibrio en el conjunto de microbios que tenemos alojados en distintos lugares de nuestro organismo. Además, el hecho de que algunos patógenos presenten cada vez una mayor resistencia a los antibióticos ha fomentado la investigación de los probióticos en la actualidad.

En el cuerpo de un adulto sano hay alrededor de 100 billones de bacterias. Aunque la mayoría de ellas está en el estómago, la mayor diversidad se encuentra en la boca, donde tenemos hasta 700 especies de Streptococcus, Rothia, Neisseria, Gemella, Fusobacterium… En condiciones normales no son patógenas, es decir, no son perjudiciales, y conviven con nosotros en perfecta armonía, pero varios factores (higiene bucodental pobre, tabaco, mala alimentación y, sobre todo, importantes factores individuales de predisposición, algunos de ellos genéticos…) pueden hacer que se vuelvan dañinas y provoquen enfermedades como caries, gingivitis, periodontitis, halitosis (mal aliento), etc. Por tanto, muchos investigadores asumen que si aportáramos probióticos a nuestra boca, el balance entre bacterias “malas” y “buenas” caería del lado de la salud.

¿Cómo actúan los probióticos en la boca?
Los probióticos, que pueden administrarse a través de alimentos, chicles, enjuagues o comprimidos, influyen en nuestra boca de tres maneras: 

  1. Ejercen una acción antiinflamatoria.
  2. Producen sustancias antimicrobianas, capaces de matar o inhibir hongos, parásitos, virus…
  3. Expulsan de la boca a las bacterias patógenas, impidiendo su adhesión en los dientes y encías o compitiendo con ellas por los mismos nutrientes. Esto último se conoce como “exclusión competitiva”: dos especies que compiten por los mismos recursos no pueden coexistir de manera estable; una de ellas conducirá a la extinción de la otra.

 ¿Realmente son efectivos para las enfermedades bucodentales?
Sabemos que los probióticos ejercen su efecto sin llegar a quedarse en nuestro cuerpo, sin colonizarlo. Es decir, por lo general estas bacterias están de paso ya que tan pronto como dejamos de consumirlas son eliminadas de nuestro organismo. Incluso así, las investigaciones realizadas hasta el momento prevén que el uso diario de productos probióticos durante un largo periodo de tiempo podría favorecer un mayor nivel de cepas probióticas en la boca.

 

Pese a todo, a día de hoy no existe una conclusión clara sobre su efecto en la caries dental; en la candiasis (infección por hongo) mejoran la gravedad de la infección, pero no la previenen o la tratan; en el tratamiento del mal aliento no se ha demostrado ser eficaz; y en la periodontitis, los resultados sugieren que pueden ser un complemento útil en la mejora y mantenimiento de la salud bucodental de personas con un elevado riesgo de padecerla.

En definitiva, los probióticos son prometedores en el tratamiento de enfermedades bucodentales, pero las investigaciones aún deben madurar. Se necesitan más estudios clínicos a largo plazo y determinar el papel que podría jugar cada uno de ellos ya que existen muchos tipos de probióticos distintos. Por tanto, de momento no son un milagro, tampoco un cuento chino, pero sí una buena razón para seguir investigando.



Fuentes:

  • Iniesta, Margarita; Montero, Eduardo; Zurbriggen, Milena; Herrera, David: “El control del biofilm y los probióticos”. Revista Periodoncia y Osteointegración. Volumen 22, número 4, pág 273-280. 2012.
  • Iniesta, Margarita; Zurbriggen, Milena; Montero, Eduardo; Herrera, David: “Los probióticos y sus beneficios terapéuticos”. Revista Periodoncia y Osteointegración. Volumen 21, número 3, pág 171-179. 2011.
  • Losada, Meritxell; Vicario, Mónica; Pujol, Àngels; Sanz, Javier; Nart, José: “Probióticos: ¿una opción de futuro?”. Revista Periodoncia y Osteointegración. Volumen, 22, número 1, pág 59-63. 2012.
  • Flichy-Fernández, Antonio-Juan; Alegre-Domingo, Teresa; Peñarrocha-Oltra, David; Peñarrocha-Diago, Miguel: “Probiotic treatment in the oral cavity: An update”. Med Oral Patol Oral Cri Bucal. 2010 Sep 1;15 (5):e677-80.
 

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Escrito por Dr. Fernando Peyrallo

Dr. Fernando Peyrallo
Licenciado en Medicina
Médico Especialista en Estomatología
Clínica Peyrallo & Martín de las Heras

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2020-09-14

 

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