Almudena Herraiz, ortodoncista: "Los dientes amarillos no son solo por falta de higiene"
El color de los dientes es una de las principales preocupaciones estéticas en la consulta odontológica. Muchas personas creen que una sonrisa apagada o amarillenta es sinónimo de una higiene bucal deficiente. Sin embargo, la ortodoncista Almudena Herraiz desmonta este mito y explica que existen múltiples factores responsables de esa tonalidad, algunos de los cuales escapan por completo al control del cepillado diario.
La doctora Herraiz, especialista en ortodoncia con años de experiencia clínica, señala que es fundamental entender la estructura del diente para comprender por qué se vuelve amarillo. El esmalte, la capa más externa, es traslúcido; debajo se encuentra la dentina, un tejido de color amarillento natural. Con el tiempo, el esmalte se desgasta o se vuelve más poroso, dejando ver la dentina subyacente. Este proceso depende de la genética, la edad y los hábitos de cada persona.
¿Qué hay detrás del color amarillento? Causas principales
La apariencia de los dientes no responde únicamente a la frecuencia del cepillado. Entre los factores más comunes que la ortodoncista destaca se encuentran:
- Genética: El grosor y la calidad del esmalte están determinados por la herencia. Algunas personas tienen esmalte más fino o más traslúcido, lo que hace que la dentina amarilla sea más visible.
- Alimentación y bebidas: El consumo habitual de café, té, vino tinto, refrescos oscuros o zumos de frutas pigmentadas (arándanos, moras) provoca manchas extrínsecas que se acumulan sobre el esmalte.
- Tabaco y otros productos: Fumar o masticar tabaco expone los dientes a nicotina y alquitrán, responsables de manchas marrones y amarillas difíciles de eliminar solo con pasta dental.
- Medicamentos: Ciertos antibióticos como la tetraciclina o la doxiciclina, tomados durante la infancia, pueden causar decoloración interna permanente. También algunos antihistamínicos o antipsicóticos pueden alterar el color dental.
- Envejecimiento natural: Con los años, el esmalte se desgasta de forma fisiológica, y la dentina aumenta su grosor, oscureciendo el diente desde el interior.
- Traumatismos o caries: Un golpe puede dañar el nervio del diente y provocar una necrosis pulpar que lo vuelva grisáceo o amarillento. Las caries también pueden oscurecer el diente afectado.
Como se observa, la higiene interviene solo en la eliminación de manchas superficiales, pero no puede revertir cambios internos ni estructurales. La doctora Herraiz insiste en que incluso personas con una rutina de limpieza impecable pueden presentar dientes amarillos debido a estos condicionantes.
Más allá de la higiene diaria: el papel de los hábitos y el entorno
La idea de que los dientes amarillos son un reflejo de descuido personal está tan arraigada que muchos pacientes llegan a la consulta sintiéndose frustrados. Almudena Herraiz recuerda que el cepillado, el hilo dental y los enjuagues bucales son esenciales para la salud, pero no son una varita mágica contra la pigmentación.
“No podemos culpar a alguien por tener dientes amarillos si su esmalte es naturalmente fino o si ha tomado un medicamento necesario. La higiene es solo una pieza del puzle”, subraya la especialista.
Además, el agua con altos niveles de flúor o ciertos tratamientos ortodóncicos (como los brackets metálicos) pueden favorecer la aparición de manchas blancas o amarillas alrededor de los aditamentos. Por ello, la ortodoncia requiere cuidados extras, como el uso de pastas específicas o irrigadores bucales.
¿Se puede prevenir o mejorar el tono dental?
Aunque no todas las causas son controlables, existen estrategias para minimizar el amarilleamiento y, en muchos casos, recuperar un tono más claro:
- Reducir el consumo de alimentos y bebidas pigmentadas, o enjuagarse la boca con agua inmediatamente después de ingerirlos.
- Usar una pajita al beber bebidas oscuras para evitar el contacto directo con los dientes anteriores.
- Mantener una higiene rigurosa con un cepillo de cerdas suaves y una pasta dental blanqueadora que ayude a eliminar manchas superficiales sin dañar el esmalte.
- Incorporar un cepillo eléctrico con temporizador y sensor de presión, como los que se encuentran en cepillo eléctrico dental, que mejora la eficacia de la limpieza.
- Usar tiras blanqueadoras de venta libre con peróxido de carbamida o peróxido de hidrógeno, siempre bajo supervisión profesional. Existen opciones como tiras blanqueadoras dentales que pueden ofrecer resultados visibles en pocas semanas.
- Incluir enjuagues bucales blanqueadores en la rutina, como enjuague bucal blanqueador, que ayudan a mantener el color entre las limpiezas profesionales.
La doctora Herraiz recomienda que cualquier producto blanqueador se utilice con moderación y siempre después de una valoración dental, ya que el uso excesivo puede sensibilizar los dientes o dañar las encías.
Tratamientos profesionales recomendados por ortodoncistas
Cuando las manchas son internas o muy persistentes, los remedios caseros no bastan. En la consulta, Almudena Herraiz suele proponer soluciones como:
- Blanqueamiento dental profesional con láser o con férulas personalizadas y geles de alta concentración. Este procedimiento actúa sobre la dentina y puede aclarar varios tonos en una o dos sesiones.
- Carillas de porcelana o composite para cubrir dientes muy oscurecidos o con alteraciones estructurales que no responden al blanqueamiento.
- Microabrasión del esmalte en casos de manchas superficiales localizadas (como las causadas por fluorosis).
- Limpiezas profesionales periódicas cada seis meses para eliminar el sarro y las manchas extrínsecas acumuladas que el cepillado casero deja pasar.
Para quienes buscan una solución más completa, la ortodoncista también recomienda combinar estos tratamientos con un cuidado diario optimizado. Productos como blanqueador dental profesional pueden ser adquiridos con receta y utilizados en casa bajo indicación del dentista.
En definitiva, el color de los dientes es el resultado de una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y del propio ciclo vital. La doctora Herraiz concluye que lo más importante es no juzgar la sonrisa propia o ajena con criterios simplistas. Una visita al ortodoncista permite diagnosticar la causa real y encontrar el tratamiento más adecuado, ya sea estético o simplemente aceptar que el tono natural también puede ser saludable y hermoso.
Contenido original en https://www.msn.com/es-es/salud/general/almudena-herraiz-ortodoncista-los-dientes-amarillos-no-son-solo-por-falta-de-higiene/ar-AA281osG
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