Caries en la infancia: el 50% de los niños con dentición temporal padece esta afección prevenible
De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa), la caries dental afecta a la mitad de los menores que aún conservan sus dientes de leche. Se trata de una de las patologías bucales más frecuentes en la población infantil y, a pesar de ser completamente prevenible, su detección tardía continúa causando estragos en la alimentación, el lenguaje, el rendimiento escolar y la correcta formación de la dentadura definitiva.
El verdadero rol de los dientes temporales en el crecimiento del niño
Lejos de ser piezas "desechables", los dientes de leche cumplen funciones cruciales durante los primeros años de vida. No solo permiten una masticación eficiente, sino que también favorecen la articulación de sonidos y palabras, y actúan como guías naturales para que los dientes permanentes erupcionen en la posición adecuada.
Cuando una caries provoca la pérdida prematura de un diente temporal, se altera el espacio disponible en el arco dental. Esto puede derivar en apiñamiento, rotaciones o incluso problemas en el desarrollo de los maxilares. Por ello, los especialistas insisten en que conservar la dentición infantil sana no es un lujo, sino una necesidad para el desarrollo integral del menor.
“Perder un diente temporal de forma prematura por una caries puede alterar la posición de los dientes definitivos e incluso afectar el crecimiento de los maxilares. No son dientes ‘descartables’, sino fundamentales para el desarrollo integral del niño”, afirma el doctor Antonio Zamora, odontólogo de COE Dental.
¿Por qué muchos padres acuden demasiado tarde al odontólogo?
Uno de los obstáculos más graves en la lucha contra la caries infantil es el pensamiento generalizado de que la primera visita al dentista debe esperar hasta que aparezca el dolor. Para el doctor Zamora, esta idea es un error que puede costar caro a la salud bucal del pequeño.
“El mayor error es pensar que la primera consulta odontológica debe realizarse cuando el niño siente dolor. La caries comienza mucho antes de generar molestias y, cuando aparecen los síntomas, en muchos casos ya existe un daño importante en el diente. La prevención siempre será menos invasiva, menos costosa y mucho más efectiva que un tratamiento correctivo”, explica el especialista.
Los signos que suelen alertar a las familias —dolor al masticar, sensibilidad al frío o al calor, hinchazón en las encías, o rechazo a ciertos alimentos— indican que la enfermedad ya ha progresado a estados avanzados que requieren intervenciones más complejas.
Los tres ejes fundamentales para reducir la caries en la niñez
La estrategia gubernamental para disminuir la incidencia de esta enfermedad se apoya en tres pilares básicos. A continuación, se detallan con recomendaciones prácticas para el hogar:
- Cepillado con pasta dental fluorada desde edades tempranas. El flúor ayuda a remineralizar el esmalte y a frenar el avance de las lesiones iniciales. Para los más pequeños se recomienda una cantidad del tamaño de un grano de arroz, mientras que a partir de los 3 años se puede usar una porción del tamaño de un guisante. Una buena opción es la pasta dental infantil con flúor diseñada específicamente para niños.
- Reducción del consumo de azúcar. No solo importa la cantidad total de dulces, sino la frecuencia con la que se ingieren. Cada exposición al azúcar alimenta a las bacterias que producen los ácidos que atacan el esmalte. Es recomendable limitar golosinas, refrescos, galletas industriales y zumos envasados, y optar por alternativas como snacks sin azúcar para niños.
- Controles odontológicos periódicos desde el primer año de vida. La primera visita al dentista debe producirse cuando erupciona el primer diente o, como máximo, al cumplir el primer año. Estas revisiones permiten detectar caries incipientes, aplicar selladores y educar a los padres en técnicas de higiene.
La frecuencia del azúcar: un factor que a menudo se pasa por alto
El doctor Zamora hace hincapié en que el hábito de picar alimentos azucarados varias veces al día es especialmente dañino. “No solo importa la cantidad de azúcar, sino cuántas veces al día se consume. Las bebidas azucaradas, golosinas, galletas y otros alimentos ultraprocesados mantienen un ambiente favorable para que las bacterias produzcan los ácidos que destruyen el esmalte dental. Cuando estos hábitos se combinan con un cepillado deficiente, el riesgo aumenta considerablemente”.
Entre los productos que más contribuyen al desarrollo de caries se encuentran:
- Refrescos y bebidas azucaradas
- Chuches, caramelos y chicles con azúcar
- Galletas, bollería industrial y cereales de desayuno azucarados
- Zumos envasados y néctares
- Leches saborizadas y yogures con alto contenido de azúcares añadidos
Eliminar o reducir drásticamente estos productos de la dieta infantil es una de las medidas más efectivas que las familias pueden tomar.
Higiene bucal desde el primer diente: claves para una rutina eficaz
La limpieza oral debe comenzar en cuanto asoma el primer diente de leche, y no debe interrumpirse nunca. Durante los primeros años, los niños carecen de la destreza motriz necesaria para un cepillado completo, por lo que la supervisión y la ayuda de un adulto son imprescindibles.
- Cepillo adecuado a la edad: Debe tener cerdas suaves y un cabezal pequeño. Los cepillos de dientes infantiles están diseñados para adaptarse a la boca de los niños y no dañar las encías.
- Cantidad de pasta correcta: Menos de 3 años: tamaño de un grano de arroz. De 3 a 6 años: tamaño de un guisante. Siempre con flúor.
- Dos minutos, dos veces al día: Mañana y noche, con movimientos suaves y circulares. Un temporizador o una canción pueden ayudar a que el niño cumpla el tiempo necesario.
- Uso del hilo dental: Una vez que los dientes comienzan a tocarse entre sí, es recomendable introducir el hilo dental para limpiar las superficies interdentales.
“Muchos niños todavía no tienen la destreza suficiente para cepillarse correctamente. La participación de los padres es indispensable para asegurar una limpieza adecuada y el uso de pasta dental con flúor en la cantidad recomendada para cada edad”, subraya el doctor Zamora.
Un compromiso de todos: familia, escuela y sistema de salud
El Ministerio de Salud insiste en que la prevención de la caries no puede recaer únicamente sobre los hombros de los padres. Se necesita una alianza sólida entre las instituciones educativas, los centros de salud, los odontólogos y las propias familias para instaurar hábitos saludables desde la primera infancia.
Las escuelas pueden incluir la higiene bucal en su currículo, ofrecer momentos para el cepillado después del almuerzo y promover una alimentación libre de azúcares añadidos. Por su parte, los sistemas de salud deben garantizar el acceso a controles odontológicos gratuitos o de bajo costo, así como campañas de fluorización y sellado de fosas y fisuras.
Para el doctor Zamora, el cambio de mentalidad es urgente: “La caries es una enfermedad prevenible. Si logramos instaurar hábitos de higiene desde los primeros meses de vida, reducir el consumo frecuente de azúcar y realizar controles odontológicos periódicos, podemos evitar que miles de niños sufran dolor, infecciones y tratamientos complejos que afectan su calidad de vida”.
Involucrar a los niños en su propia rutina de cuidado bucal, mediante libros ilustrados o juegos, también puede ser de gran ayuda. Por ejemplo, existen libros infantiles sobre salud bucal que enseñan de forma divertida la importancia del cepillado y la visita al dentista.
Contenido original en https://www.infobae.com/peru/2026/07/09/caries-infantil-5-de-cada-10-menores-con-dientes-de-leche-la-padecen-y-alertan-sobre-diagnostico-tardio/
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