Guadalajara revela un tesoro fósil: 40 dientes de Majungasaurinae reescriben la historia de los dinosaurios en Europa

📅 04/07/2026

Un hallazgo excepcional en el yacimiento de Algora, situado en la provincia de Guadalajara, ha transformado por completo lo que sabíamos sobre la presencia de ciertos depredadores prehistóricos en el continente europeo. Un total de cuarenta dientes fósiles, pertenecientes al subgrupo Majungasaurinae —una rama de los temibles terópodos carnívoros dentro de la familia Abelisauridae— han sido recuperados en este enclave. Este descubrimiento no solo representa la mayor acumulación de macrorrestos de vertebrados del Cretácico Superior jamás registrada en el suroeste de Europa, sino que también sitúa a esta especie en el mapa paleontológico del hemisferio norte con treinta millones de años de antelación respecto a lo que se creía probado hasta ahora.

Un golpe de suerte paleontológico

La historia de cómo se toparon con estas piezas es tan fascinante como el propio descubrimiento. Tal y como relata Angélica Torices, investigadora del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, todo comenzó de manera fortuita: durante una salida de campo rutinaria, un profesor que guiaba a sus alumnos para estudiar una formación geológica diferente se topó con uno de estos dientes asomando entre los sedimentos. Aquella casualidad desencadenó una de las investigaciones más reveladoras de los últimos años en la península ibérica.

“Es un hallazgo tremendamente importante porque pertenece a una época de la que tenemos muy pocos yacimientos continentales y se sabe muy poquito. Este yacimiento apareció de manera casual. Un profesor llevaba a sus alumnos para enseñar otra cosa y se encontraron uno de los dientes”, explicó Torices a los medios.

A partir de ese momento, la investigadora recibió la llamada que confirmaba lo que parecía imposible: el Majungasaurus —un depredador típico del hemisferio sur, con evidencias sólidas en regiones como la India, Sudamérica y Madagascar— también habitó Europa, en el hemisferio norte. “Nos han abierto los ojos a un mundo del que no teníamos casi nada de información”, añadió la científica, subrayando el salto cualitativo que supone este conjunto de restos para la comprensión de la fauna del Cretácico Superior, un periodo que abarca desde hace aproximadamente 100 hasta 66 millones de años.

Implicaciones para la paleontología global

Los dientes hallados no solo cambian la cronología del grupo Majungasaurinae, sino que también arrojan luz sobre las conexiones biogeográficas entre los antiguos supercontinentes Gondwana (sur) y Laurasia (norte). Hasta ahora, los modelos científicos situaban el intercambio de faunas entre ambos hemisferios en una fecha mucho más reciente. Sin embargo, estos fósiles demuestran que dicho intercambio se produjo mucho antes de lo estimado.

Así era el depredador que dominaba la Iberia del Cretácico

La imagen que la mayoría de las personas asocia al Tyrannosaurus rex no es muy diferente de la que ofrecía este abelisáurido europeo. Según Mirella López, también investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, los abelisáuridos presentaban un cráneo corto y robusto, extremidades superiores extremadamente reducidas —incluso más que las del propio T. rex— y unas patas traseras potentes diseñadas para la carrera. Se trataba de animales bípedos, carnívoros y terópodos, plenamente adaptados a la caza activa.

Los dientes recuperados en Guadalajara pertenecen a dos zonas distintas del hocico del animal: los de la parte anterior son más cónicos, mientras que los de la zona posterior presentan una forma comprimida, similar a la de un cuchillo. Esta morfología, típica de los carnívoros actuales, permite a los paleontólogos identificar no solo la especie, sino también aspectos de su dieta y comportamiento. Para los aficionados a la paleontología que deseen profundizar en el estudio de estos fascinantes depredadores, existen excelentes guías y libros especializados sobre Abelisauridae y sobre Majungasaurus.

El esmalte dental: la clave de la conservación

El excelente estado de conservación de las cuarenta piezas se debe al resistente esmalte que las recubre, un material que ha protegido los dientes de la erosión y del implacable paso de más de cien millones de años. Como señala Angélica Torices, “a veces los dientes son los únicos restos de estos animales que encontramos. Los de carnívoros suelen ser menos abundantes que los de herbívoros. Por ejemplo, en el Tyrannosaurus rex, los dientes solían durar un año o dos, como si fueran dientes de leche. A través de ellos podemos identificar a cada especie y deducir muchas cosas”. Esta característica hace que los dientes fósiles sean especialmente valiosos para la ciencia y también para los coleccionistas que buscan fósiles de dinosaurio auténticos o réplicas educativas.

Tecnología moderna al servicio de los fósiles

El avance tecnológico ha sido determinante para confirmar que estos restos pertenecían a los Majungasaurinae y no a otra familia de grandes carnívoros, como los Carcharodontosauridae. “Estos dientes no parecen mucha cosa, como los grandes esqueletos, pero tienen una utilidad que nos permite llegar a clasificaciones muy importantes y poder conocer la paleoecología, entender la formación de estos grandes ecosistemas”, explica Torices. Las nuevas técnicas de análisis morfométrico y microscopía han permitido descartar otras hipótesis y situar a estos depredadores en el lugar que les corresponde dentro del árbol evolutivo. Para quienes se interesen por las herramientas que emplean los paleontólogos, existen manuales de paleontología y guías de campo muy completas.

Un equipo multidisciplinar y un futuro museístico

El trabajo de investigación no ha sido obra de un solo centro. Además del equipo de la Universidad Complutense de Madrid, han participado activamente la Universidad Nacional a Distancia (UNED) y la Universidad de Lisboa. Los fósiles se han ido recuperando a lo largo de varias campañas de campo financiadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, mediante convocatorias de subvenciones destinadas a proyectos de investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico desarrolladas entre 2013 y 2025.

En la actualidad, los cuarenta dientes se encuentran depositados en las instalaciones de la UNED, donde se continúa realizando pruebas y estudios complementarios. Una vez finalizada esta fase, la colección será trasladada al Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha, en la ciudad de Cuenca, donde quedará expuesta de forma permanente al público. Los visitantes podrán así contemplar estas diminutas pero extraordinarias piezas que han obligado a reescribir los capítulos más antiguos de la historia de los dinosaurios en Europa.

Guadalajara revela un tesoro fósil: 40 dientes de Majungasaurinae reescriben la historia de los dinosaurios en Europa

Contenido original en https://www.rtve.es/noticias/20260703/encuentran-dientes-dinosaurio-algora-majungasaurinae/17140533.shtml

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