¿Podría la ciencia devolverle la vida a tus dientes perdidos?

📅 26/07/2026

La odontología regenerativa está marcando un antes y un después en el cuidado bucal. Gracias a los avances en células madre y biomateriales, los científicos están desarrollando tratamientos capaces de reparar caries y regenerar piezas dentales completas. Aunque todavía faltan años para que estas terapias estén disponibles en las clínicas, los resultados preliminares son prometedores y podrían ofrecer alternativas mucho más naturales y duraderas que los empastes o implantes tradicionales.

Según diversas encuestas, más del 70% de los adultos siente pavor ante la idea de sentarse en el sillón del dentista. El miedo al torno, a las agujas y a los empastes provoca que muchas personas eviten las limpiezas rutinarias y los cuidados preventivos. Sin embargo, existe un grupo de científicos que recibe cada semana decenas de correos electrónicos de pacientes dispuestos a someterse a experimentos dentales poco convencionales, con tal de no volver a pasar por el taladro.

Uno de esos investigadores es la bioquímica Hannele Ruohola-Baker, directora asociada del Instituto de Células Madre y Medicina Regenerativa de la Universidad de Washington. Ella forma parte de una red global de especialistas que aprovechan el potencial de la medicina regenerativa para transformar por completo los procedimientos dentales convencionales. Su objetivo: ayudar a los millones de personas que sufren pérdida de dientes y dolor bucal crónico.

“Cuando empezamos, algo me quedó muy claro: la gente está desesperada por encontrar una solución que no implique perforar ni rellenar con materiales extraños”, afirma Ruohola-Baker.

El impacto silencioso de los problemas dentales en la salud general

Hoy en día, la ciencia demuestra que la salud bucal está íntimamente ligada al bienestar del resto del cuerpo. Las bacterias derivadas de enfermedades de las encías pueden aumentar el riesgo de sufrir cardiopatías, infecciones respiratorias e incluso se han relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Perder un diente no solo afecta a la capacidad de masticar y sonreír, sino que también puede desencadenar un ciclo insidioso de problemas sociales, emocionales y nutricionales que a menudo comienza en la infancia.

Los dentistas disponen de herramientas eficaces para tratar las caries, como eliminar el tejido dañado y rellenar el hueco con resina compuesta. Sin embargo, estas soluciones no son perfectas. La durabilidad de los empastes varía enormemente: algunos duran cinco años, otros veinte, y no es raro que los pacientes necesiten someterse a intervenciones repetidas a lo largo de su vida.

Tal como señala Anne George, profesora de biología oral en la Universidad de Illinois en Chicago:

“Estos métodos se centran en reparar el daño, pero no en restaurar la función biológica del diente. La odontología regenerativa puede suponer un cambio de paradigma porque pone el énfasis en la curación real del tejido”.

¿Cómo se estructura un diente y por qué se deteriora?

Los dientes están formados por cuatro capas principales: esmalte, dentina, cemento y pulpa dental. Las caries aparecen cuando las bacterias de la placa se alimentan de azúcares y producen ácidos que disuelven poco a poco la capa externa de esmalte. Una vez que el esmalte se pierde, la dentina —una capa más blanda y vulnerable— queda expuesta, lo que acelera el proceso de deterioro.

La investigadora Anne George ha dedicado años a estudiar las proteínas que ayudan a la dentina a crecer, mineralizarse y repararse por sí misma. Su equipo logró clonar uno de los genes implicados en la formación de la dentina, lo que ha permitido comprender mejor los mecanismos internos que utilizan los dientes para crear y mantener este tejido vital. Según George, este conocimiento podría dar lugar a nuevos tratamientos capaces de estimular los dientes dañados para que reparen por sí solos las lesiones de caries, generando nueva dentina y eliminando así la necesidad de los tradicionales empastes.

El desafío de regenerar el esmalte

Uno de los grandes obstáculos en odontología regenerativa es que los ameloblastos —las células encargadas de producir esmalte— mueren una vez que el diente erupciona. Por lo tanto, no pueden ser estimulados después de la salida de la pieza dental. Para superar este problema, el equipo de Ruohola-Baker utilizó señales químicas para inducir a ciertas células madre a convertirse en ameloblastos, y a otras a transformarse en odontoblastos (las células que producen dentina). Al combinar ambos tipos celulares en un cultivo, lograron generar un organoide dental capaz de secretar proteínas del esmalte por sí mismo.

Ruohola-Baker visualiza un futuro en el que estas proteínas se utilicen para elaborar empastes biológicos o se apliquen directamente sobre dientes agrietados. Pero su ambición va más allá: aspira a obtener un diente completo cultivado en laboratorio, implantando en la boca del paciente las células diseñadas para formar un diente y dejando que “la naturaleza se encargue del resto”.

Implantes: la alternativa actual, con sus limitaciones

Cuando un diente está demasiado dañado, la solución más común es extraerlo y colocar un implante: un poste metálico similar a un tornillo, una corona artificial y un elemento de unión. Sin embargo, los implantes carecen de los nervios que permiten sentir la presión al masticar, lo que puede provocar que el paciente muerda con demasiada fuerza y fracture el implante. Además, las coronas artificiales deben reemplazarse cada 15 años aproximadamente, y su coste puede ascender a miles de euros.

Frente a esto, los dientes cultivados íntegramente en laboratorio podrían representar una solución más duradera y natural. Ana Angelova Volponi, directora de odontología regenerativa del King’s College de Londres, lo explica así:

“En lugar de limitarnos a reparar lo que está dañado, podríamos recurrir a un sustituto biológico que integre todas las funciones del diente original”.

Su equipo está desarrollando un organoide capaz de convertirse en un diente de reemplazo. Ya han logrado combinar células extraídas de tejido gingival humano adulto con células formadoras de dientes de ratón, generando una estructura dental híbrida con raíces viables. Ahora trabajan en reproducir las instrucciones biológicas que guían la formación dental y en crear biomateriales que faciliten el ensamblaje de las células para dar lugar a un diente funcional.

Lecciones de la naturaleza: animales que regeneran dientes sin límite

A diferencia de los humanos —que solo tenemos dos juegos de dientes—, algunas especies poseen una capacidad regenerativa asombrosa:

Precisamente, el investigador Pamela Yelick aprovechó esta peculiaridad de los cerdos para cultivar dientes con características humanas. Su equipo recolectó células humanas capaces de formar dentina y células porcinas formadoras de esmalte, obtenidas de dientes no erupcionados en mandíbulas de cerdo desechadas por carnicerías. Tras cultivarlas en el laboratorio, las combinaron en una estructura de soporte bioingenierizada diseñada para imitar el entorno de un diente en desarrollo. Al cabo de tres meses, se formaron estructuras similares a dientes a un ritmo cercano al de los dientes naturales de cerdo.

“Fue una prueba de concepto de que esto realmente podía funcionar. Muchísimas personas se pusieron en contacto con nosotros, desesperadas por solucionar sus problemas dentales”, recuerda Yelick, quien ahora planea repetir el experimento durante un periodo más largo y directamente en la mandíbula de un cerdo.

El largo camino hacia los ensayos en humanos

A pesar del entusiasmo y la demanda, todavía faltan años para que la primera persona reciba un tratamiento para rellenar caries por sí mismo o un diente de sustitución cultivado en laboratorio. Antes de poder iniciar estudios en humanos, es necesario realizar experimentos con primates no humanos, lo que requiere más investigación, tiempo y financiación. Además, los científicos deben crear entornos más adecuados para el desarrollo dental dentro de la boca del paciente.

Mientras tanto, los conocimientos adquiridos en odontología regenerativa están contribuyendo a esfuerzos más amplios para reproducir otras partes del cuerpo, como órganos y huesos. Como explica Yelick, los dientes son “órganos vivos altamente sofisticados”, y los intentos de replicarlos en el laboratorio están enseñando a los científicos cómo interactúan los tejidos duros y blandos a un nivel fundamental.

Para cuidar tu salud bucal mientras esperas estos avances, mantener una rutina de higiene adecuada es esencial. Un buen cepillo de dientes eléctrico puede ayudar a eliminar la placa de forma más eficaz, y el uso diario de hilo dental previene la acumulación de bacterias entre los dientes. También es recomendable complementar con un enjuague bucal con flúor para fortalecer el esmalte y reducir el riesgo de caries.

Los científicos son optimistas. Aunque tal vez no ocurra pronto, investigadores como Volponi confían en que, con el tiempo, el público dispondrá de soluciones dentales regenerativas seguras y sostenibles, capaces de devolver la sonrisa a millones de personas sin necesidad de taladros ni materiales sintéticos.

¿Podría la ciencia devolverle la vida a tus dientes perdidos?

Contenido original en https://www.elmostrador.cl/agenda-pais/vida-en-linea/2026/07/26/los-cientificos-que-buscan-que-los-dientes-que-perdemos-vuelvan-a-crecer/

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