Periimplantitis: la principal amenaza de los implantes dentales

 

 

 


Nunca deberíamos desaprovechar una segunda oportunidad. Y los implantes dentales son eso: una segunda oportunidad que nos devuelve la sonrisa tras haber perdido nuestros dientes. Si los descuidamos, podemos perderlos como consecuencia de, por ejemplo, una periimplantitis, una enfermedad difícil de tratar que sufre casi un tercio de los pacientes con implantes. ¿En qué consiste y qué podemos hacer para evitarla?

Encontrar pacientes que quieran sustituir sus dientes por implantes con la falsa esperanza de mandar al olvido, por fin, las visitas rutinarias al dentista  y dejar en el ostracismo a nuestro fiel amigo el cepillo de dientes se ha convertido en un hecho casi rutinario en nuestra práctica diaria.

 

Como han demostrado algunos estudios durante los últimos años, las tasas de supervivencia de implantes a largo plazo son altas. Sin embargo, no son tratamientos exentos de complicaciones, que pueden ser de tipo técnico-mecánicas (fracturas de resinas, porcelanas, tornillos protésicos o del propio implante, aflojamientos…) o biológicas, aquellas que comprometen a los tejidos vivos que rodean a los implantes (mucosa periimplantaria o hueso). En el día de hoy nos gustaría acercaros a estas últimas, más concretamente a las cada vez más famosas periimplantitis.

Enfermedades periimplantarias: mucositis y periimplantitis
Las enfermedades periimplantarias son patologías de origen infeccioso, causadas por bacterias muy similares a las que ocasionan las periodontitis o piorreas. Se dividen en dos grandes grupos:

    • Mucositis. Afectan a las mucosas que rodean los implantes. Generan inflamación, cambio de coloración y sangrado, fundamentalmente. Pueden llegar a afectar al 90 % de los pacientes portadores de implantes. Afortunadamente son procesos reversibles si se toman las medidas terapéuticas adecuadas.
    • Periimplantitis. En este caso, además de existir un problema en los tejidos blandos, también los tenemos en los duros, es decir, en el hueso, ya que generan destrucción ósea alrededor de implantes en plazos muy cortos de tiempo. Al contrario que las mucositis, son difíciles de tratar y en el mejor de los casos conseguiremos controlarlas, no sin impedir la aparición de secuelas estéticas (fundamentalmente recesiones en las encías que en muchos casos dejarán expuestos los implantes). Si no actuamos, con mucha probabilidad, perderemos los implantes afectados.

¿Por qué aparecen?
Los factores de riesgo para padecer enfermedades periimplantarias son fundamentalmente una higiene bucodental “pobre”, haber padecido problemas periodontales previamente y ser fumador. La diabetes mal controlada, el diseño inapropiado de las prótesis –que en ocasiones pueden llegar a dificultar la higiene–, la colocación incorrecta de las fijaciones y las características de las superficies del propio implante (a veces excesivamente rugosas) son cuestiones a tener en cuenta en la aparición o desarrollo de mucositis y periimplantitis. Actos de contricion y Números de los Angeles

 

Afortunadamente, diversos estudios han demostrado que es posible evitar la pérdida ósea alrededor de los implantes gracias a un control exhaustivo por parte del paciente de la placa bacteriana, así como de los factores de riesgo citados con anterioridad. Además, es fundamental que los portadores de implantes acudan a sesiones de control periodontal en función de sus necesidades personales.

“No hay nada para siempre…”
“Para siempre, no hay nada para siempre…” es una frase extraída del álbum “Avalancha”, probablemente el mejor trabajo de estudio de los rockeros más universales del panorama musical español de todos los tiempos: Héroes del Silencio. Esta afirmación podríamos aplicarla perfectamente en la relación con nuestros implantes, sobre todo si no tenemos en cuenta todo lo anteriormente mencionado.

Por lo tanto, si pretendemos  que nuestros tratamientos implantológicos perduren en el tiempo y sean “para toda la vida”, la mejor y única forma de conseguirlo es desde el trabajo preventivo en equipo (paciente-dentista).

Signos clínicos patológicos (sangrado, inflamación y supuración) y pérdida ósea asociados a un proceso infeccioso periimplantario. Descontaminación de las superficies implantológicas previa al procedimiento quirúrgico regenerativo, que tiene como objetivo recuperar parte del hueso perdido. El acúmulo de placa bacteriana alrededor de coronas implantosoportadas produce inflamación y pérdida de tejido alrededor del implante.
 

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Escrito por Dr. José Romero

Dr. José Miguel Romero Griñolo
Odontólogo
Especialista en Periodoncia
Clínica Enrile

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